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Cuántica y No-dualidad
Un acercamiento metafísico y científico entre Oriente y Occidente
Por lo general, el lenguaje de las matemáticas es la potente herramienta que da cuerpo a las ideas de los científicos. Sin embargo, la dificultad que presentan otras disciplinas para encontrar un lenguaje tan universal como el de las matemáticas, capaz de describir sus modelos, impide la plasmación de teorías contrastables que se integren con la finalidad de crear un saber único. Es así que, por ejemplo, en disciplinas como la psicología o la filosofía, se construyen modelos que en ocasiones son complementarios, pero frecuentemente divergentes. Ello ha llevado a que las ciencias humanistas y las exactas enarbolen estandartes diferentes y conformen feudos propios. Una gran cantidad de conclusiones de tan variadas disciplinas intelectivas suelen ser completamente ajenas entre sí, pues no existe un lenguaje común mediante el cual sea posible construir y analizar sus respectivos modelos.
El presente libro desarrolla una antiquísima idea, la No-dualidad, y la vierte en el apasionante mundo de la física clásica y cuántica. Los últimos adelantos de la física cuántica han llevado al nacimiento de un extraño modelo de realidad, cuya naturaleza es caldo de cultivo para ideas que pueden ofrecer un maravilloso parangón entre los diferentes modelos orientales y occidentales del saber. Existe una deuda con la humanidad misma, que consiste en buscar lo común en lo diferente. La verdad debe agrupar en vez de escindir. Lo más grande que un concienzudo investigador puede legar es el carácter universal de sus conclusiones, ya que mientras más amplias estas sean, mayor será el fruto de unicidad que podrán conseguir quienes las analicen.
Sesha
SESHA nace en 1960 en Colombia, y desde joven experimenta un profundo afán de conocimiento y de búsqueda de lo Real. Formado en Ingeniería y Filosofía Oriental, el proceso de indagación continuo del Sí Mismo le permite adentrarse a sus veintiséis años en la más Alta Verdad No-dual. Comprometido con la transmisión del Vedanta Advaîta, imparte enseñanzas a miles de estudiantes en América y España mediante seminarios e internados. Sus palabras son fruto y reflejo de madurez interior, recto discernimiento y una capacidad de penetración inigualable en la naturaleza de lo Real. Su oratoria se convierte en poesía, y crea el clima adecuado para que el oyente o el lector despierte de su letargo y se sitúe mágicamente en la experiencia de Aquello que es su verdadera esencia. Sesha es, además, autor de Ventana Advaîta, La búsqueda de la nada, El eterno presente, Laparadoja divina y Los campos de cognición. / Más info
Detalles del libro:
- Título: CUÁNTICA Y NO-DUALIDAD
- Subtítulo: Un acercamiento metafísico y científico entre Oriente y Occidente
- Autor: Sesha
- Editorial: Gaia Ediciones
- Año de edición: Junio 2025
Introducción
Suena extraño escuchar a un físico cuántico hablar de metafísica oriental. La estructura de su mente restringe teorías, conceptos e ideas de manufactura oriental, pues no suelen acomodarse a su peculiar forma de expresión racional. Sin embargo, científicos excepcionales como Böhr, Schrödinger o el mismo Einstein advertían la certidumbre de que el universo posee una perfección que aún la descripción matemática no logra definir. Como estos científicos, muchos otros matemáticos y físicos eminentes fueron afectos a incluir la filosofía como elemento reflexivo, buscando configurar así una representación más completa de lo que es el universo y el conjunto de fuerzas que integran su funcionamiento.
Pero tal vez más extraño aún es escuchar a un vedantín estudioso de la más alta metafísica oriental opinar de física cuántica y equiparar su experiencia directa de la No-dualidad al compendio científico occidental. Insignes maestros de la tradición Advaîta del siglo pasado iluminaron con su vivencia interior a millones de personas. Personajes excepcionales como Ramana Maharshi o Nisargadatta, maestros realizados de su propio mundo interior, expusieron un abanico de enseñanzas que explicaban la realidad del mundo desde una perspectiva aparentemente ajena a la opinión académica occidental. Realmente es difícil pedirle a un científico que estudie, profundice y experimente a través de la meditación interior las eternas verdades que han cantado los grandes rishis (1) desde los albores de la civilización aria; más aún, asumir que muchas de esas verdades experimentadas puedan ofrecerle un camino de reflexión válido y adecuado a sus pesquisas racionales. Pero más difícil aún es encontrar un maestro vedantín con un atisbo suficiente de realización interior que logre profundizar en la descripción materialista y racional de la ciencia, con el fin de buscar aquellos elementos comunes entre las ideas más abstractas de Oriente y Occidente.
La formulación matemática del mundo de la cuántica suele ser bastante compleja. La especialización que se requiere para entender sus postulados, al igual que el dominio de las complejas ecuaciones matemáticas, hacen del mundo de la física teórica un bastión intelectual cerrado. Sin embargo, también resulta complejo introducirse y entender cabalmente la alta metafísica del Advaîta. Las teorías allí propuestas son profundamente abstractas; la mayoría de las veces son comprendidas y realizadas, al igual que en la cuántica o en la relatividad, por tan solo un puñado de personas excepcionales, muchas veces desconocidas. La experimentación de la No-dualidad, la teoría de maya y otras ideas más que forman parte del portafolio filosófico oriental pueden estudiarse por años sin cuento sin encontrar en ellas la resonancia empírica que requieren sus postulados. El raciocinio no es suficiente herramienta para escudriñar el universo que aparece luego de la muerte de un pensamiento y antes del nacimiento del siguiente.
Como se puede advertir, la brecha entre metafísica oriental y ciencia occidental parece ser, a primera vista, completamente insalvable a causa del excesivo formalismo que se necesita para captar las implicancias finales de ambas disciplinas.
Mi interés como pedagogo del Advaîta siempre recayó en la necesidad de experimentar en la propia interioridad las eternas verdades metafísicas que subyacen como sostén del universo. Para lograr llegar a puerto seguro en dicha indagación es necesaria una profunda y constante reflexión interior. Es solamente desde allí que se puede convertir la mente en un estable laboratorio de análisis que permita detectar organizadamente su funcionamiento. No obstante, las profundas vivencias personales, como la del nirvikalpa samadhi (2), son realmente intransmisibles. Los estados superiores de cognición no son indagables bajo los mismos patrones mentales con los que se sostiene cualquier investigación en Occidente, razón por la cual su análisis es profundamente complejo y su experiencia, difícil de analizar racionalmente.
El gran trabajo de este pequeño libro es aprovechar las maravillosas abstracciones de la física cuántica, las ideas de los grandes científicos occidentales, para que sirvan de comparación a la forma en cómo vemos y experimentamos el mundo desde la vivencia de los sabios orientales, personajes que han forjado una metafísica que hace milenios que describe de forma práctica la esencialidad de su pensamiento: la No-dualidad.
La cuántica posee un admirable conjunto de ideas que se acuñaron con el fin de expresar las nuevas tendencias que representaban el naciente modelo teórico del universo microscópico. Muchas de esas ideas abren las puertas al encuentro entre ciencia y filosofía y casan como anillo al dedo con gran parte de las complejas descripciones que del mundo hace el Advaîta.
Al igual que el método científico requiere de la universalidad de la observación de los procesos naturales, y la consiguiente repetición de las conclusiones en cualquier laboratorio, asimismo el Advaîta necesita el elemento empírico de sus indagaciones interiores y la consecuente repetición en cada individuo como mecanismo de confiabilidad de sus postulados.
En este caso, las ideas de la cuántica y el Advaîta logran aunarse para ofrecer, a todo sincero estudiante del mundo interior, un modelo de reflexión en el que se hace hincapié en el entendimiento de las similitudes, más que de las diferencias, entre las ideas más abstractas que existen en Oriente y Occidente.
Hago hincapié en que no soy un científico, aunque poseo formación de ingeniero. Mi único interés se basa en acercar a mis estudiantes de todo el mundo una visión más madura y actual de la realidad, utilizando como estandarte el desarrollo del profundo discernimiento interior.
Decenas de años indagando en la silenciosa observación de la vacuidad interior, y demás estados superiores que desembocan en la repetida vivencia No-dual, son mis únicos argumentos para profundizar en la divina ciencia del Ser. La descripción de las teorías cuánticas no son más que un simple mecanismo pedagógico que busca acercar a los estudiantes al entendimiento de la metafísica ideal más elocuente de cuantas existen: la No-dualidad.
Algunas de las conclusiones más profundas de la cuántica parecen dibujadas por los pinceles de los más realizados maestros interiores orientales. El misterio de cómo, a través de caminos diferentes, es posible plantear similares conclusiones de culturas tan disímiles respecto al origen de lo manifiesto es francamente maravilloso.
Sinceramente, creo que todo gran científico debe ser un pleno observador de sí mismo, pues si las teorías no poseen la elegancia de explicar cabalmente las diversas interpretaciones de la creación, entonces sus conclusiones son no solamente inválidas, sino limitadas. Creo, además, que el más grande filósofo ha de ser metódico en sus investigaciones interiores, tal como un científico lo es respecto al mundo externo, donde desenvuelve mayormente sus análisis.
He aquí un camino maravilloso: intentar compaginar materia y mente, lo divino y lo humano, el Ser y el no Ser.
