Libros - Jorge Zentner
Cuando nos sentamos a meditar
Una práctica de zen laico
Contrariamente a lo que muchas personas creen, la meditación no es un atajo para evitar las dificultades de la existencia humana, sino una herramienta para afrontarlas, atravesarlas y trascenderlas conscientemente.
En los ochenta capítulos de este libro, Jorge Zentner nos invita a una práctica de atención y presencia. Esta experiencia transformadora de pausa, silencio y recogimiento nos ayudará a explorar los rincones profundos y oscuros de nuestro ser, donde sin duda está la luz que necesitamos para afrontar todas las situaciones de la vida.
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“Cuando nos sentamos a meditar, permanecemos en quietud y volcamos nuestra mirada hacia nuestro interior. Vamos, así, al encuentro de la vida, expresada en toda su plenitud, en este instante. Es en la conciencia de la abundancia que somos ―la abundancia que es la vida, encarnada en cada uno de nosotros― donde se funda la confianza. Podemos confiar en la vida que, en cada uno de nosotros, se reconoce y dice: «yo soy».”
Jorge Zentner (Basavilbaso, 1953) es escritor, guionista, terapeuta y guía de meditación. Desde hace muchos años practica la meditación zen (zazen).
Dirige meditaciones gratuitas, presenciales y virtuales en Barcelona, así como retiros en la naturaleza y talleres de autoconocimiento, donde comparte su experiencia en el marco del zen laico. También realiza esa labor de transmisión a través del podcast el ARTE de EXISTIR. Es, junto con Marcelo Antoni, autor del libro Las cuatro emociones básicas. Junto con Mariona Cabassa, publicó Flores y Manos, dos volúmenes de meditaciones guiadas.
Detalles del libro:
- Título: CUANDO NOS SENTAMOS A MEDITAR
- Subtítulo: Una práctica de zen laico
- Autor: Jorge Zentner
- Editorial: Herder
- Año de edición: Octubre 2023
- También disponible: Versión Kindle
Introducción
Cuando nos sentamos a meditar... nunca sabemos lo que pasará, como en la vida misma. Nos sentamos, entornamos o cerramos los ojos, y eso nos permite descubrir otra mirada, dirigida esta vez hacia nuestro interior. En ese sentido, bien podríamos decir que meditar es, simplemente, estar vivo y ser consciente de estar vivo, plenamente vivo.
Meditar es una oportunidad que nos brindamos para recogernos, para instalarnos en la quietud y el silencio de nuestra conciencia. Todo ello sin aislarnos, presentes en nosotros mismos y abiertos a la presencia de los demás. Nuestra quietud interna, nuestro silencio y nuestra atención en el instante presente sostienen la práctica de las otras personas.
A veces, por error, se atribuye a la experiencia de esa intimidad un rostro adusto, serio, una mirada perdida en el limbo, como si nuestro interior no estuviera saturado de luz, amor y alegría; como si no fuéramos, también, ligereza, sonrisa y celebración.
Contrariamente a lo que muchas personas creen, la meditación no es un atajo para evitar las dificultades de la existencia humana: es una herramienta para afrontarlas, atravesarlas y trascenderlas conscientemente. La práctica zen me ha mostrado que abordar así cada instante ―con creatividad e integridad― es una de las muchas formas que puede adoptar el arte de existir.
Hace muchos años, durante la práctica de meditación sentada, zazen, en un dojo zen de Barcelona, viví una súbita experiencia de autoconocimiento que puso fin al malestar existencial que arrastraba desde mi infancia.
En ese instante, me di cuenta también de que tal conocimiento no era un logro individual «mío» (del Jorge que, erróneamente, había creído ser hasta ese día) ni de aplicación exclusiva «para mí». Desde entonces, me he dedicado a compartirlo.
Pese a haber practicado zazen muchos años en un dojo que seguía la tradición transmitida por el maestro Taisen Deshimaru, no me considero budista; mi práctica puede ser vista como una forma de zen laico. Y es también ―no lo puedo ocultar― el zen de un escritor, la práctica de alguien que pasa su vida caminando por la cuerda floja que sirve de frontera ―y puente― entre el silencio y la palabra.
En Cuando nos sentamos a meditar reúno ochenta textos breves que se inscriben en la tradición zen del Kusen; ku, boca; sen, enseñanza: enseñanza espontánea, nacida en el instante presente, que el maestro dirige oralmente a quienes permanecen sentados meditando en zazen.
Los capítulos de este libro, pues, no han sido escritos o redactados: son la transcripción de palabras surgidas desde el silencio, en otras tantas sentadas meditativas. Están compuestos en general por frases breves, a veces recurrentes, y siempre flotantes en un gran lago de silencio. No se dirigen a la mente lógica y acostumbrada a establecer categorías ―bien/mal; correcto/incorrecto―, sino al lado más silencioso, intuitivo, lúdico y abierto a lo nuevo del lector, ese aspecto menos presionado por la exigencia de saber y de siempre tener razón.
Más que una comprensión intelectual, estas palabras buscan producir un «impacto en el corazón» del discípulo (en este caso del lector). Inexplicablemente, pueden provocar el inesperado fulgor de intuiciones profundas, o el fugaz contacto con la fuente de sabiduría y amor que cada uno de nosotros en esencia es.
Queda claro, entonces, que esta obra no es un ensayo, ni un tratado, ni una investigación de carácter académico. Bien al contrario, cada uno de sus ochenta capítulos es una invitación a la pausa, al recogimiento, a volcar la mirada hacia el paisaje interior, al encuentro con el vacío más íntimo que es ―también― plenitud.
Por ello, no es un libro para leer «de una sentada».
Así como en las caminatas meditativas que realizamos en la naturaleza no se trata de «alcanzar una meta», sino de vivir en plena conciencia cada paso, cada instante, en este libro tampoco se trata de llegar al final para desvelar un misterio.
En cambio, es fácil convertirlo en una eficaz práctica de presencia, de estar «aquí y ahora» expuestos a la resonancia que el texto pueda suscitar en el momento presente de la lectura. Lo que resuene con la infinita sabiduría del corazón de cada lector, con su verdad interior, se revelará en su conciencia y será su guía.
Sugiero no leer más de un capítulo cada vez, así como volver a dedicar atención a un mismo capítulo cuantas veces el lector sienta la necesidad de hacerlo.
En gran medida, y pese a que lleva mi firma, este es un libro de autoría colectiva, pues ha nacido gracias al silencio y la quietud de las personas que, semana a semana, participan de forma presencial o virtual en las prácticas de meditación que dirijo en Barcelona. A ellos, mi más sincera gratitud.
Confío en que la lectura de esta recopilación resulte una experiencia transformadora, que ayude a explorar los rincones profundos y oscuros del ser, donde, sin duda, está la luz que necesitamos para afrontar las situaciones más difíciles de la vida.
