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Javier Gutiérrez Ornelas

Visión no-dual

Disonancia cognitiva y la visión no-dual

Por Javier Gutiérrez Ornelas 20 de febrero de 2026

El mensaje de la no-dualidad es, en esencia, la invitación más simple y directa que el ser humano puede recibir―ya eres lo que buscas. Sin embargo, para la mayoría, esta verdad no se recibe con alivio, sino con una profunda resistencia. Esta fricción surge de lo que en psicología se conoce como disonancia cognitiva, ese malestar que experimentamos cuando nuestra estructura de creencias se enfrenta a una realidad que la contradice por completo.

Como mencioné anteriormente, la mente es una herramienta de supervivencia diseñada para operar en la dualidad. Su función es separar, etiquetar y proteger al «yo» del «mundo». Cuando la visión no-dual afirma que no existe tal separación, la mente entra en conflicto. Se siente amenazada porque la no-dualidad es, para el ego, una forma de muerte.

¿Por qué nos resistimos?

Primero, por la inercia de la identidad. Hemos pasado décadas construyendo un «personaje» con historia, méritos y traumas. Aceptar que somos la pantalla y no la película genera una disonancia insoportable para la mente, que se pregunta: «Si no soy mi historia, ¿quién soy?». El vacío de la presencia pura asusta a quien está acostumbrado al ruido del pensamiento.

Segundo, por el miedo a la pérdida de control. La dualidad nos da la ilusión de que hay un «alguien» al mando. La visión no-dual nos revela que la vida sucede, que la consciencia se despliega sin un director personal. Para la mente, esto se interpreta como caos, cuando en realidad es la armonía más profunda.

Propuestas para superar la resistencia

Para trascender esta disonancia y permitir que la visión no-dual se asiente, podemos considerar las siguientes propuestas:

  1. La observación del observador: En lugar de luchar contra la resistencia, obsérvala. Si sientes rechazo o duda ante la idea de que «eres presencia», reconoce que existe una conciencia dándose cuenta de ese rechazo. Como el ojo que no puede verse a sí mismo, la resistencia es algo que aparece ante ti, por lo tanto, no eres la resistencia. Al notar esto, la disonancia pierde su fuerza motriz.
  2. El cuestionamiento de las etiquetas: Cuando la mente dicte «esto es real» o «yo soy el que sufre», aplica la lógica axiomática: si puedes percibir el sufrimiento, el sufrimiento es un objeto en tu campo de conciencia. Tú eres el espacio donde el sufrimiento aparece y desaparece. Al despojar al pensamiento de su autoridad, la disonancia se disuelve en comprensión.
  3. La práctica del silencio funcional: Dedica momentos del día a no etiquetar lo que percibes. Mira un árbol sin llamarlo «árbol», sin compararlo con otros. Al suspender el lenguaje dual de la mente, la disonancia cesa porque no hay conceptos que choquen entre sí. Solo queda la presencia pura.

La resistencia no es un error en tu camino, es simplemente el último mecanismo de defensa de una mente que intenta proteger una separación que nunca existió. No busques destruir la mente; busca comprender su función y luego, gentilmente, regresa tu atención a la base, a la pantalla, al testigo siempre presente. El reino de la no-dualidad no se conquista, se reconoce cuando dejas de pelear con lo que ya eres.

© Javier Gutiérrez Ornelas, 2026