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Colaboraciones - Antonio Pérez Ginard

Un paso atrás

por Antonio Pérez Ginard
Agua en el ser humano

Era un día cualquiera en mi cocina preparándome un buen café. Aún mis sentidos permanecían medio dormidos y mis manos actuaban automáticamente preparándome el desayuno. Sentado en ese espacio de la cocina que parecía llevar mi nombre, iba yo poco a poco despejándome atraído por el canto lejano de los pájaros entrelazados por el ruido de coches y voces de paseantes.

Mis ojos iban rastreando esas paredes, a mi alrededor, por mi mente tantas veces conocidas.

Imágenes de Buda y flores declaraban esos espacios en blanco que formaban las paredes, hasta que pude observar, por centésima vez, el pequeño cuadro con las inscripciones de EN LA QUIETUD, RESIDE LA FUERZA.

Mi mente sabía perfectamente lo que quería decir, lo tenía ya clasificado en algún cajón en mi cabeza. Pero mis ojos recorrían esas letras, buscando algo más, ese día.

Quietud, pero si ya estaba parado, literalmente, ¿si no era eso? Decidí profundizar más en esa palabra QUIETUD, dejé de moverme, no cerré los ojos, simplemente me quedé parado, en el sentido físico, pero mi mente seguía moviéndose. Pero era observada por mí, la dejé que siguiera pero esta vez, sin mí.

¿Mí? ¿que era ese mí? y ¿porque yo preguntaba sobre ese mí?

Mis ojos seguían mirando pero el escuchar y el mismo observar, no necesitaban de mí. ¿Que era eso?

Fue como si algo diera un paso atrás, atrás de incluso este, tan querido, cuerpo.

Un paso atrás, observándolo todo. Me encontraba en una nueva tierra llamada AHORA.

La memoria, con sus garras y pretextos, quería devolverme al cuerpo.....pero ya era tarde. En esa millonésima de segundo, experimenté la eternidad que era, un Ser que no necesitaba de cuerpo alguno ni de memoria. Inmediatez, sólo constante AHORA.

Claro que existía el tiempo, pero sólo de AHORA a AHORA.

El cuerpo seguía haciendo lo que tenía que hacer, pero YO no era eso.

Un simple paso atrás, no necesitas nada más y te encontrarás en un borde de un acantilado de una galaxia eterna, observando el mundo y sus cambios pero no afectado por nada, fresco y perfecto en tu inmensidad. Y tu eres eso.

Un paso atrás y quédate quieto. Tu no eres un cuerpo y no estás en el mundo.

© Antonio Pérez Ginard, 21 de mayo de 2016
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