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La experiencia y el significado

por Douglas Harding
Douglas Harding

Douglas Harding nació en 1909 en Suffolk, Inglaterra. Se crió en una estricta secta cristiana fundamentalista, los Hermanos Exclusivos de Plymouth. Cuando Harding tenía 21 años, se marchó. En Londres, a principios de 1930, Harding estudió y luego practicó la arquitectura. En su tiempo libre, sin embargo, dedicaba todas sus energías a la filosofía, tratando de comprender la naturaleza del mundo, y la naturaleza de sí mismo.

A mediados de la década de 1930, Harding se trasladó a la India con su familia para trabajar allí como arquitecto. Un día, Harding se encontró con un dibujo del filósofo austriaco y físico Ernst Mach. Era un autorretrato —pero un autorretrato con una diferencia. La mayoría de los autorretratos son como se ve el artista desde varios centímetros o metros de distancia. Pero Mach se había dibujado a sí mismo sin usar un espejo —había dibujado su aspecto desde su propio punto de vista, desde la distancia cero.

Cuando Harding vio este autorretrato, cayó en la cuenta. Hasta ese momento había estado investigando su identidad desde varias distancias. Él estaba tratando de llegar a su centro pelando las capas. Aquí, sin embargo había un autorretrato desde el punto de vista desde el propio centro. Lo obvio acerca de este retrato es que no se ve la cabeza del artista. Para la mayoría de la gente, este hecho es interesante o divertido, pero nada más. Para Harding, esta fue la llave que le abrió la puerta para ver su identidad más profunda, porque se dio cuenta de que estaba en una condición similar —su cabeza había desaparecido también. En el centro de su mundo era sin cabeza, sin apariencia —nada en absoluto. Y esta "nada" era una "nada" muy especial porque estaba al mismo tiempo despierta de sí misma y llena del mundo entero.

A raíz de este descubrimiento, Harding pasó ocho años trabajando en La Jerarquía del Cielo y la Tierra. Prologada por CS Lewis, quien la llamó "una obra del más alto genio" La Jerarquía fue publicada por Faber and Faber en 1952. En ella, Harding explora, hace pruebas y da sentido a su descubrimiento en los términos más amplios y profundos. No es un libro para un público popular, pero es un libro que seguramente, con el tiempo, será reconocido como una obra de la filosofía verdaderamente grande. Murió en enero de 2007, poco antes de cumplir 98 años.

Para obtener más información sobre el trabajo de Douglas Harding, visite el sitio web Headless Way.

La experiencia y el significado

"Nosotros teníamos la experiencia pero perdimos el significado"
— T .S. Eliot

Introducción

No puedo leer esta frase bien conocida de The Tour Quartets de T.S. Eliot sin añadir, mentalmente, "O quizás teníamos el significado pero perdimos la experiencia". Podemos estar sufriendo de la primera enfermedad de deficiencia o de la segunda —o posiblemente de ambas—. Y muy probablemente sin idea clara de lo que nos pasa.

Por ello este artículo. Propongo, habiendo distinguido agudamente entre lo que tengo por Experiencia esencial y lo que tengo por su significado, investigar qué es tener uno de ellos sin tener el otro, y qué puede hacerse para corregir este desequilibrio. ¿Cómo (preguntaré) podemos reconocer y superar este desequilibrio? Pues ¿quién quiere vivir de esta manera —vivir (podría decir usted) una vida a medias—? Tengo la sensación de que un hombre moviéndose sobre una sola pierna o un pájaro con un ala rota está menos lisiado, más entero. Pero veamos.

La experiencia

Primero, entonces, aclarémonos sobre la Experiencia.

Tres palabras la cubren —ver nuestra Nada—. Es así de simple. O, para aclararlo, girar nuestra atención 180º y mirar a Desde donde estamos mirando, a nuestra Ausencia, nuestra Naturaleza Vacía o Vacuidad o Claridad Inmaculada, nuestra falta de características, de marcas distintivas, de logros, como usted lo llame. No es —enfáticamente no— saber todo sobre la Naturaleza Sin naturaleza, o comprenderla profundamente, o creer en ella sinceramente, ni siquiera sentirla agudamente, sino verla con tal finalidad y tal intimidad que veamos esta Ausencia que somos y seamos esta Ausencia que vemos. ¡Pero, ay, cuán propensas son, incluso las palabras más apropiadas, a complicar lo que es, después de todo, la simplicidad misma!

El hecho crudo es que esta Experiencia, que no es más que el sustrato de toda experiencia, es imposible de describir. Es tan inefable e incomunicable como la rojez del rojo o el dulzor de la miel o el olor de las violetas silvestres. Intente decirle a un hombre ciego de nacimiento qué es el color púrpura. Bien, hablarle sobre su Núcleo Vacío es aún más inútil. De alguna manera, usted debe conseguir que mire a sí mismo por sí mismo, en lugar de solo a usted. Entonces y solo entonces nada podría ser más fácil o más simple, más llanamente autoevidente para él, que su Nada, su desaparición en favor de usted.

Sin embargo, pueden decirse tres cosas, y necesitan decirse aquí, sobre este ver esencial.

Primero, debido precisamente a que está vacío de toda cualidad propiamente suya, debido a que no hay Nada propiamente suyo, este ver es para todos los seres de todos los grados y de todos los mundos uno y el mismo. No hay ángulos o perspectivas sobre este ver, ninguna variación. No hay puntos de vista preliminares o privados ni visiones privilegiadas, ni versiones más o menos iluminadas de este ver, ni alturas a las que subir o de las que caer, y ciertamente no hay cualidades religiosas o espirituales o ascéticas que cultivar.

Segundo, (y por la misma razón) el "primer atisbo fugaz" de la Naturaleza de uno no difiere en absoluto del "último y más claro y más sostenido ver" esa Naturaleza. No importa cuán breve o cuán sostenido pueda ser, esta Experiencia es única entre todas las experiencias en que no tiene grados de claridad o intensidad o familiaridad. Es como si cada vez que acontece fuera la primera vez. Guste o no, no hay ninguna mejora estimulante, no hay nunca ningún adelanto para dibujar el mapa sobre el progreso espiritual de uno. O bien usted ve Esto o no lo ve. He aquí la única pericia que usted no puede llegar a mejorar, sino solo ejercitar con más frecuencia y por períodos más largos.

Tercero, de ello se sigue que, sea quien sea usted y esté donde esté y en cualquier momento que esté, su Historia Interior, es la más llana de todas las historias llanas, e idéntica a la Historia Interior de todas las criaturas. De modo que ver Lo que usted es realmente no es solo ver Lo que ellos son realmente sino ser Lo que ellos son realmente. Más allá de toda duda usted es yo y él y ella y ello, y todo el resto. Y al mismo tiempo ha encontrado la respuesta a toda la soledad y alienación en el mundo. Usted reposa en el Terreno de Ser y de todo amor y cuidado. Secretamente usted está sanando, junto con sus propias heridas, las heridas de este mundo herido.

El significado

Advierta cómo las observaciones anteriores, junto con todas las observaciones cualesquiera que sean sobre la Experiencia, pertenecen a su significado, y ninguna de ellas a la Experiencia misma. Y cómo no hay ninguna vía que pase de una a otro. Ni siquiera la descripción más exacta y profunda de Lo que usted es realmente puede dar la clave de Lo que usted es realmente, lo mismo que las letras R O J O no pueden dar la clave de lo que es la rojez. Cualquier cosa que pueda ser dicha sobre la Experiencia —cualquier cosa que tenga algún contenido o que transmita alguna información— está a años luz de la cosa misma, y es completamente incapaz de indicar cómo es. De hecho, ella es como nada, sea lo que sea, debido a que es Nada. O digamos que es No-algo, en tanto que una Nada agudamente consciente de sí misma como Nada (lo que Esto es ciertamente) es con seguridad más maravillosa que el más maravilloso algo. Y no hay ningún escalar o acercarse a esta Nada maravillosa. Solo un salto repentino e impremeditado le llevará desde lo que usted parece a lo que usted es, a su Naturaleza Vacía.

Por supuesto, las tres características del significado que hemos visto hasta aquí (la mismidad de la Experiencia para todos los seres, su carácter inmutable y todo o nada, y su poder curativo) son solo un pequeño ejemplo de su significación y consecuencias inagotables, de sus aplicaciones prácticas a todas las circunstancias cambiantes de nuestra vida. He aquí unas pocas más.

Mientras la Experiencia de nuestra Naturaleza se sirve (si se sirve) completa en un único plato infinitamente generoso, su significado está, en su mayor parte, retenido. Normalmente, es dosificado en pequeñas cantidades, otras veces vertido más generosamente, pero nunca se da en su totalidad. La última palabra sobre Esto no se dice nunca, la idea última y omniabarcante de ello no se concibe nunca, el sentimiento más profundo no se sondea nunca. No que uno se queje. Al contrario, es un asunto de admiración y gratitud continuas que tal Pobreza produzca tal riqueza siempre apreciada, que esta Semilla, la más insignificante y olvidada de las semillas, florezca incesante y prolífica con vigor perenne. Así pues, tener ambos, la Experiencia y el significado, es tener lo mejor de ambos mundos. Es poco probable que usted tenga ambos: la siempre presente seguridad sin incidentes del Hogar y la aventura sin fin afuera, el Ancla sujetándole firmemente a la seguridad como de roca del fondo de su Terreno y elevadas alas y tirantes velas llevándole siempre a nuevas aventuras.

Uno de los aspectos más notables de esta dicotomía —del contraste total entre la Experiencia y su significado— es que mientras el significado no está en modo alguno disponible a demanda, la Experiencia está siempre disponible. Una vez que usted ha atinado en la vía a Casa, puede tenerla instantáneamente y a voluntad. No importa cuán dudoso sea su pasado o difícil su presente o desalentador su futuro, no importa cuán negro sea su estado de ánimo o preocupantes sus problemas, su derecho y facilidad de entrada están asegurados incondicionalmente. Cuando más lo necesite, usted puede entrar —al Lugar que usted nunca dejó—. El significado de lo que usted está haciendo puede sobrevenirle o no; si lo hace, esté seguro de que es provisional y parcial y lejos de ser la totalidad. Pero también esté seguro de que ese hacer mismo es perfecto, siempre inobstruido, oportuno, natural y gratuito. ¡Cuán inmensamente más triunfante es este Regreso a casa que todas las demás cosas a las que usted y yo llegamos!

Por una parte, el significado de su Naturaleza Vacía —sus implicaciones y aplicaciones, sus complicaciones y conexiones sin fin— tienen que ser practicados asiduamente. El significado toma toda la inteligencia y energía que usted pueda darle, e incluso así es tímido y fugitivo, nunca cristal claro, nunca completamente evidente, nunca libre de contradicción. Por otra, la Experiencia de su Naturaleza es siempre transparente y completa. ¡De hecho, hasta que usted no ve Lo que usted es, no sabe qué es evidencia! Solo usted —el Usted real, como usted es para usted, intrínsecamente— es absolutamente visible. Todo lo demás está más o menos velado. Comparadas con esta Visión, todas las demás visiones son oscuras, borrosas, a tientas, débiles. Hay algo único en esta evidencia, una agudeza, una sorpresa, una emoción o escalofrío quieto para el que no hay palabra apropiada.

¡Y todo esto a pesar de su indecible ordinariez!

La experiencia sin el significado

Vale, entonces, para nuestro pequeño ejemplo de las distinciones sin fin entre la Experiencia y su significado. Continuemos ahora para descubrir qué es tener la Experiencia sin el significado.

"Eso no será fácil", le escucho decir.

A lo que yo respondo: puede probarse que es muy fácil. Pero veamos.

Cara en el espejo

Mire a alguien en la sala o a su cara en el espejo, y compruebe que usted está Vacío para ella, que en este momento se experimenta a usted mismo como el Espacio que la está acogiendo.

O mire el dibujo de la derecha, y compruebe que, según la evidencia presente, la disposición es enteramente asimétrica. Advierta cómo su cara ahí se presenta a su No-cara aquí, esos dos pequeños ojos ahí a este "Ojo" único e inmenso aquí, esa opacidad coloreada y texturizada y modelada ahí a esta Transparencia sin color y sin textura y sin modelo aquí, esa pequeñez ahí a esta Inmensidad aquí.

Advierta cómo usted no puede nunca ni por un momento confrontar a alguien, no puede tener nunca un cara a cara con alguien. Advierta cómo usted no es en absoluto lo que les parece a ellos —pues las gentes ahí están demasiado lejos y no están en situación de ver Lo que usted es realmente donde usted es realmente—. Advierta cómo usted puede ver no sólo lo que usted está mirando, sino también (y mucho más claramente) desde Lo que usted está mirando.

Algunos Lo llaman su Cara Original, otros su Ojo de Buda, otros la Luz que ilumina a todos aquellos que vienen al mundo, y otros lo llaman su No-cabeza. Pero Lo llame como Lo llame, Esto no es una impresión pasajera o réplica de Ello sino la cosa real, exactamente como el Buda y todos los demás Veedores Lo experimentaron.

Continúe mirando dentro, al igual que fuera, unos pocos momentos más, por favor...

¿Por qué debería usted hacerlo?

Porque ésta es la Experiencia más importante que usted o cualquiera ha tenido nunca. Porque —a pesar de su llaneza terriblemente aburrida (usted puede ver que Ella no tiene nada para ser recomendado)— éste es el ver de una vida, de todas las vidas.

"Es un ver que me deja frío", le escucho decir. "Todo lo que significa para mí es que, por supuesto, yo no puedo ver mis propios ojos ni mi cara ni mi cabeza. ¿Y qué? ¿Qué tiene que ver esto con la iluminación total y perfecta del Buda? ¿O con la iluminación por la que estoy trabajando y a la que espero llegar algún día —quizás dentro de muchos años, o más probablemente dentro de muchas vidas—? Sí, por supuesto, yo veo exactamente lo que usted quiere decir. Pero de nuevo, ¿Y QUÉ?"

¡Así pues, ése es el punto! ¡Eso es! ¡He aquí su Experiencia sin significado para usted!

Nosotros vivimos en una democracia. Desde su punto de vista, su reacción es la correcta. Sujeta a pequeñas variaciones, es lo que la mayoría de la población, al igual que la mayoría de los buscadores serios —meditadores, discípulos de maestros, seguidores de las grandes disciplinas espirituales— han estado diciéndome durante los últimos cincuenta años. Siempre que he conseguido que vuelvan su atención y examinen el Lugar que ellos ocupan (solo para descubrir que no son ellos quienes lo ocupan, sino los otros), su comentario ha sido el equivalente a ¿Y QUÉ? Yo diría que, como estimación, de cien que son persuadidos a mirar dentro y perder brevemente la pista de sí mismos, no más de cinco encuentran que su descubrimiento es tan sorprendente y significativo que merece su cultivo. Aún menos continúan valorando y renovando este Ver hasta que acontece naturalmente y sin incitarlo, y su poder para cambiar la vida —su increíble "saber cómo" y sus recursos sin fin— es revelado.

Pero no es de extrañar que la Experiencia esencial sea desechada tan altivamente, que sea tan poco bienvenida y tan poco acogida. El famoso Sutra del Diamante tiene razón cuando nos advierte que, debajo de la superficie, todos nosotros estamos aterrorizados de nuestro Vacío. Hasta que su benignidad y fertilidad inagotables y que cortan la respiración comienzan a tomar forma, debe parecer (a muchos de nosotros si no a todos) no solo insignificante sino suicida, una mera aniquilación.

El significado sin la experiencia

Llegamos ahora al otro tipo de unilateralidad, que parece ser aún más privativa. Un corazón sin un cuerpo puede ser inducido a continuar funcionando, ¿pero un cuerpo sin un corazón...? Bien, una vez más, veamos.

Pero primero aclaremos esto. Nosotros no vamos a tomar ejemplos de gentes que ¡ay! tienen el significado sin la Experiencia, o el cuerpo (por decirlo así) sin el corazón. Examinaremos ocasiones o contextos, estados de ánimo, conversaciones, conferencias, libros, en los que esas gentes tienen toda la apariencia de ser así. Pues nunca es perfectamente seguro argumentar desde lo que alguien dice a lo que quiere decir realmente, desde lo que expresa a desde donde lo expresa, desde una ocasión o período de su vida al resto de ella. Las gentes no son consistentes o simples. Yo no diría de nadie que carece siempre de acceso a su Vacío Natural, o a su significación y poder, como no diría tampoco que a él nunca le falta, y que tiene acceso a ambos todo el tiempo.

Durante muchos años he admirado los escritos de algunos maestros contemporáneos y recientes, expertos espirituales cuya comprensión del significado de nuestra Verdadera Naturaleza es completamente maravillosa. El alcance y completado de su obra es tal que se tiene por acabada. De hecho, he encontrado muy poco o nada en ello que reprochar, y mucha instrucción. La única cosa que echo en falta es la Experiencia. He aquí una "vía" o vehículo magnífico, un carro espléndido y un cochero perfecto; pero, en las palabras inolvidables del poeta Roy Campbell, ¿dónde está el maldito caballo?

Fíjese que no estoy acusando a estos expertos de proponer poner el carro antes que el caballo, aún menos de intentar hacerlo enteramente sin el animal. No estoy diciendo que ellos no tengan ninguna Experiencia de su Vacío Natural, sino que fallan en conducirme a ella. Peor, ellos son propensos (sin duda involuntariamente) a llevarme lejos de ella, como a algún acantilado peligroso o pozo envenenado. Cada vez más sediento, yo me encuentro invitado a un banquete de significado sin una gota del vino de la Experiencia. Naturalmente, cojo una indigestión, o peor.

Para ilustrar estas observaciones, los tres maestros bien conocidos que estoy a punto de citar, servirán admirablemente. Probablemente usted pueda completarlos con otros de sus propias estanterías.

El primer caso ilustra cuán ingeniosas son las evasiones por las que, a la primera de cambio, nosotros nos las ingeniamos para pasar por alto nuestra Cara Original; los subterfugios por los que imaginamos casi ver en nuestra Naturaleza Vacía (e incluso extraer algunas pequeñas ventajas psicológicas de la actividad) mientras permanecemos a salvo ciegos a su brillante evidencia. Cuán astutamente —y estúpidamente— concebimos la idea de ella para enmascarar la realidad, su utilidad para degradarla en una ficción conveniente. Usted podría llamar a esto el método de evadir Lo que es así.

Cito de un capítulo titulado ominosamente: "La Meditación Guillotina". "Una de las más bellas meditaciones tántricas: camine y piense que la cabeza ya no está más ahí, solo el cuerpo. Siéntese y piense que la cabeza ya no está más ahí, solo el cuerpo. Recuerde continuamente que la cabeza ya no está ahí. Visualícese a usted mismo sin la cabeza. Tenga un retrato ampliado de usted mismo sin la cabeza; mírelo. Ponga su espejo más bajo en el baño de modo que cuando usted se vea, no pueda ver su cabeza, solo el cuerpo".

"Unos pocos días de recuerdo y usted sentirá que le acontece esa ingravidez, ese tremendo silencio, debido a que la cabeza es el problema. Si usted puede concebirse sin cabeza —y eso puede ser concebido, no entraña ningún problema— entonces usted estará centrado cada vez más en el corazón".

"Exactamente en este mismo momento, usted puede visualizarse sin cabeza. Entonces usted comprenderá lo que quiero decir inmediatamente".

Y el punto del chiste, es que, siguiendo inmediatamente a estas exhortaciones, a un trabajo mental extenuante, viene el pronunciamiento solemne: "¡la mente es basura!"

Mi réplica es ésta. Yo no pienso que no tengo cabeza, yo veo que no la tengo. Yo no fantaseo con que no hay ninguna cabeza, yo no encuentro ninguna cabeza aquí, y en su lugar encuentro un inmenso Vacío. Siendo no violento, yo no me decapito a mí mismo (mucho menos a usted) sino que dejo de negar que, para mí mismo aquí, yo termino al nivel de los hombros. Esto es ver honesto y verdadero, acoger lo que se da, someterse a la evidencia en lugar de maltratarla.

(Si usted piensa que estoy mintiendo o fantaseando cuando digo que yo no tengo ninguna cabeza aquí, está invitado a venir aquí y echar un buen vistazo. Yo le prometo que en el camino hacia mí usted perderá todo rastro de la cosa).

Mi segundo caso es el de un gurú bien conocido que se vio a sí mismo como un anti-gurú. Su tema favorito era "la ausencia del sí mismo", su cesar de ser, su dar lugar al no sí mismo. "Todos nosotros tenemos miedo de ser nada". Pero, añade: "hay un estado de acción, un estado de experimentación sin el experimentador". Son nuestras creencias las que ocultan: "el miedo de ser realmente nada, de ser realmente vacíos". Y así sucesivamente, en conferencia tras conferencia tras conferencia, libro tras libro. ¿Qué (pregunto yo) podría ser más verdadero, más digno de decir o más claramente dicho, más significativo?

¿Y más calculado para instigar nuestro apetito de la Experiencia efectiva?

Bien, lo siguiente es parte de una conversación, el 9 de octubre de 1977, entre este maestro (M) y uno de sus discípulos (D) —o ¿debería decir asociados de larga duración?—.

(D) Me pregunto si podríamos charlar sobre algo juntos. No es un asunto personal ni un problema, sino un aspecto de la percepción que he estado queriendo discutir con usted durante años... Tiene que ver con la percepción visual. Usted a menudo ha hablado sobre la percepción visual, mirar a un árbol o a una nube, y demás, pero principalmente como una introducción para hablar sobre la estructura de la mente.

(M) Sí.

(D) Cuando miro a algo, y observo el espacio entre ello y mí mismo, entonces aquí (apuntando a su propia cara), en ese momento de atención, no encuentro nada: hay solo vacío.

(M) Yo no comprendo esas palabras: "nada" y "vacío".

(D) Yo sé que "nada" no es una palabra que deba usarse a la ligera.

(M) Entonces ¿qué quiere decir usted con ella?

(D) Yo quiero decir ausencia, la entera ausencia aquí (señalando a su cara) de todas las cualidades percibidas ahí fuera.

(M) Pero usted puede mirar en el espejo.

(D) Eso no constituye ninguna diferencia. Lo que se ve en el espejo sigue estando ausente a este lado del espejo.

(M) No capto el punto... ¿Qué significa eso en términos de acción?

(D) Pienso que podríamos discutir si es verdadero intrínsecamente.

(M) (Impaciente) Yo no estoy interesado en intrínsecamente.

(D) Me parece que una de las bellezas de este ver es que está disponible siempre.

(M) No, yo no puedo aceptar eso.

(D) Me parece que incluso la más simple de las cosas adquiere una significación diferente cuando se ve desde este espacio.

(M) No espacio. Yo no aceptaré eso.

Igualmente famoso y prolífico es nuestro tercer y último exponente del significado sin la Experiencia. Él estaba interesado, entre otras muchas cosas, en lo que yo estaba metido, pero no lo comprendía. En una ocasión, en la década de los 70, cuando estuvo conmigo en Inglaterra, me saludó en el desayuno con la buena noticia. Finalmente veía lo que yo estaba intentando compartir con él. ¡Él había tenido un sueño vívido en el que todo el mundo era sin cabeza!

Por supuesto yo hice todo lo posible para explicarle que la Experiencia sin cabeza o de primera persona es esencialmente singular, y que la segunda y tercera personas como tales no son en modo alguno para decapitarlas. Pero sin efecto, a pesar del hecho de que él era el escritor occidental más brillante y versátil de su generación sobre zen y otras disciplinas espirituales. ¿O el problema era su brillantez misma?

Ni la experiencia ni el significado

Por una parte, apenas necesito señalar que la mayoría de las gentes no están preparadas o no están dispuestas a echar la más mínima ojeada a su Naturaleza Sin naturaleza, y mucho menos a explorar su riqueza de implicaciones y aplicaciones. La liberación es aún más rara que la santidad. Por otra, creo que el bienestar de nuestra especie, y quizás su supervivencia, depende de que la liberación devenga mucho más común (si no la norma por la que se juzga la madurez) antes de que sea demasiado tarde.

Sin embargo, debo añadir que la rareza de la liberación es una desastrosa verdad a medias. La verdad completa y principal y salvadora es que todos nosotros estamos viviendo desde nuestro Espacio y no desde nuestra cara, todos haciéndolo bien, todos establecidos firmemente y para siempre en nuestra Verdadera Naturaleza. Ser es Ser. En este sentido todos estamos despiertos. El hecho mismo de que usted y yo no tropecemos con los muebles, que acojamos estas páginas impresas en negro sobre blanco tan sin esfuerzo, es prueba suficiente y de sobra. Aunque el hecho de que nosotros todavía no queramos saber que esta buena noticia constituye una enorme diferencia práctica, ello no constituye una diferencia fundamental. En último recurso no hay otra experiencia que esta Experiencia. Solo nuestra Naturaleza Vacía es consciente. Todo lo demás es de lo que Ella es consciente, a saber, Su significado.

Hablando verdaderamente, nuestra Fuente no tiene ningún significado en absoluto. En Sí misma Ella es infinitamente más allá de todo ese material limitado y limitante, pues nada que pueda ser dicho o pensado o sentido sobre Ella es Ella. O digámoslo así: la Experiencia esencial de nuestra Naturaleza tiene este significado, el más significativo de los significados —la Fuente de todo significado es Ella misma, que es mucho más allá y absolutamente libre de todo lo que procede de Ella. Y Usted es Eso.

Conclusión

Para terminar con un apunte más mundano y práctico, preguntemos ¿cuál es la mejor manera de comenzar la Gran Aventura? ¿Salir completamente a por el significado y arriesgarse a perder la Experiencia, o entrar completamente a por la Experiencia y arriesgarse a perder el significado? ¿Trabajar hacia despertar un día, o trabajar desde ello ahora? ¿Practicar con miras a ver en nuestra Naturaleza Vacía eventualmente, o practicar el ver desde el comienzo?

No hay ninguna "manera mejor". Es el instinto el que decide qué manera tomaremos — instinto para el que nosotros continuamos descubriendo buenas o malas razones, justificándolo como mejor podemos—.

Mi propio instinto no es ningún secreto. Al ser mi cuenta bancaria limitada, compraré el caballo de la Experiencia antes de invertir en exceso en el carro del significado —al menos puedo montarme en el animal. Yo elijo comenzar con el motor mejor que con el chasis —al menos puedo poner en funcionamiento una dinamo para iluminar mi oscuridad.

Corrección: "comprar" es erróneo. La Experiencia es gratis, con entrega inmediata de todo el paquete libre de gastos en un sencillo furgón. Es el significado el que tengo que comprar a plazos, parte por parte.

Referencias

  • Para el Sutra del Diamante, sobre el miedo de nuestra Naturaleza Vacía, ver Edward Conze, Buddhist Wisdom Books, Allen and Unwin, Londres, 1958, p. 53.
  • Para "La Meditación Guillotina" ver The Orange Book: Meditation Techniques of Bhagwan Shree Rajneesh, 1980, pp. 75, 76.
  • Para las citas de Krishnamurti, ver su First and Last Freedom, Gollancz, Londres, 1958, en varias partes.
  • Para un temprano y notable ejemplo de la obra de Alan Watts, ver su Way of Zen, Thames and Hudson, Londres, 1957.
  • Para las observaciones del Maestro Han Shan sobre los dos tipos de yoguis zen —aquellos que comienzan con el significado y la comprensión, y aquellos que comienzan con la realización— ver Chang Chen-Chi, The Practice of Zen, Rider, Londres, 1959, pp. 94, 95.